Lilypie Breastfeeding tickers

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viernes, 12 de agosto de 2011

Lactar y trabajar

Les comparto tal cual una nota que publicó el periódico REFORMA Alientan lactancia en mamás


Alientan lactancia en mamás trabajadoras

La lactancia materna se recomienda hasta los seis meses de vida del bebé.
Foto: archivo
Dan tips para combinar trabajo
y lactancia

Janett Nathal
Ciudad de México 
(3 agosto 2011)
.- Llevar una alimentación balanceada, beber 2 litros de agua al día, descansar y comprar un buen tiraleches fueron algunos de los consejos que Rocío Guerrero, educadora en psicoprofilaxis perinatal, compartió con las asistentes a la conferencia "Lactancia y Trabajo", impartida en Médica Sur Tlalpan con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia 2011.

Actualmente y por diversas razones,
un gran porcentaje de las mujeres que dan a luz en México regresan a trabajar después de los 42 días de incapacidad postnatal que otorga el Seguro Social, lo que muchas consideran un problema para continuar amamantando a su bebé.

"Como un 60 por ciento de las mamás que se atienden aquí vuelven a trabajar y, en ocasiones, la lactancia se les complica, pero mi labor es decirles que no es imposible, sí se puede; existen muchas nuevas herramientas que ayudan con la labor, como los tiraleches, que son perfectos para las trabajadoras porque muchas veces por la falta de estimulación de succión del bebé puede disminuir la cantidad de leche ", expresó Guerrero.

"Otro maravilloso artículo es el rebozo, se han hecho estudios importantísimos que arrojan que el contacto que el bebé tiene con la mamá a través de esta prenda ayuda en su desarrollo y, además, las mamás que trabajan, al regresar a casa tienen la oportunidad de hacer otras labores en casa mientras cargan con el canguro a sus bebés y les dan cariño".

Para que cada mamá pueda hacer su propio banco de leche y tenga la oportunidad de dejárselo
a la persona que se hará cargo de su hijo, ya sea una niñera particular o guardería, Rocío recomiendan extraer dos onzas en la primera toma del día, alrededor de las 6 de la mañana,
y otras dos después de la comida. Dependiendo del horario laborar de la madre, se aconseja continuar con este procedimiento sábados y domingos.

Una vez que la mamá regresa a la oficina, la asesora de la clínica de lactancia de
Medica Sur aconseja extraer la leche siempre a la misma hora, hacerlo en un lugar cómodo,
tener un buen tiraleche, masajear el seno y pezón antes de comenzar, observar una fotografía o video del bebé mientras se realiza la extracción y, al volver a casa, alimentar al lactante a libre demanda.

~Reglas de almacenamiento

* El almacenamiento puede ser en biberones, botes o bolsas esterilizadas

* Nunca se debe mezclar leche de días diferentes, ni para almacenar ni para dársela al
bebé en un mismo biberón, únicamente se puede hacer cuando es leche dentro de las
mismas 24 horas

* La leche descongelada no se puede volver a congelar

* No se puede volver a refrigerar la leche que estuvo en contacto con la saliva del bebé

* Antes de refrigerar o congelar una toma se debe etiquetar con fecha, hora y cantidad
de onzas

* Procurar guardar la leche en la parte trasera del refrigerador

* Si el almacenamiento será en bolsas esterilizadas, sacar el aire antes de congelarla

* A temperatura ambiente, la leche puede durar entre 4 y 5 horas; en refrigeración,
de 72 horas a 5 días, y en congelador con puerta independiente, de 3 a 6 meses

martes, 9 de agosto de 2011

La importancia de elegir a un buen pediatra

Antes de que naciera mi bebé sabía que sería un niño grande y con mucho peso, ya que en los últimos dos meses de mi embarazo, mi ginecólogo me mandó varios estudios y ultrasonidos debido a que, de acuerdo a su estatura y peso, registraba 3 semanas y media más de lo que debía, por lo que quiso descargar diabetes gestacional. Por fortuna, todos mis resultados fueron satisfactorios, pero continuaba con la duda de si me había equivocado o no en las cuentas.
Por diversos motivos me tuvieron que practicar cesárea, y durante el procedimiento escuché fragmentos de plática entre el pediatra que recibiría a Rodrigo y mi esposo. Cuando el doctor anunció la próxima salida de mi hijo a este mundo, me mantuve alerta y escuché "ya se ve el cabello, viene muy grande, calculo 4 kilos". Acto seguido, el anestesiólogo ofreció su ayuda y sentí una gran presión sobre mi panza; segundos después, escuché, claramente, el llanto de mi gordo.
Después de recostármelo en el pecho por unos minutos, se lo llevaron a los cuneros para pesarlo, medirlo y hacer todo el procedimiento rutinario. Fue cuando la báscula marcó su primer peso: 3,890 kilogramos, y el metro registró su primera estatura: 50 centímetros.
Cuando nos dieron de alta, el doctor me sugirió alimentarlo con pecho a libre demanda y, si era necesario, complementarlo con fórmula. En ese momento yo no sabía cómo distinguir si era necesario o no, así que me guié por lo que decía la enfermera que mi esposo contrató para que me apoyara las primeras semanas.
Durante los primeros 4 o 5 días de vida de Rodrigo, me lo pegaba al pecho a libre demanda (casi cada 2 horas y media o 3) y complementaba con fórmula, pero al sexto día, cuando me di cuenta que estaba produciendo suficiente leche y tras documentarme un poco acerca de la lactancia, decidí quitar la fórmula y continuar con la lactancia exclusiva.
A las tres semanas, llevamos a Rodrigo al doctor, y pese a que una gran mayoría de niños pierde peso al nacer, mi gordo ganó 120 gramos, por lo que la socia de su pediatra, una pediatra nutrióloga me dijo que tenía que comenzar a espaciarle las tomas a mi bebé y tratar de que aguantara 4 horas entre cada una. "Ponle el chupón, palméalo tantito y que se espere hasta que le toque; será cuestión de 3 o 4 días y ya se va a acostumbrar", indicó.
Como buenos papás primerizos, lo que decían los doctores era prácticamente ley para nosotros, sobre todo para mi esposo, así que decidimos intentar espaciar las tomas, tal como ella lo indicó, pero en el primer intento casi se me desgarra el corazón al escuchar el llanto de hambre de mi hijo. Hicimos varias veces el intento, hasta que poco a poco fue aguantando 5, 10 o 15 minutos más, pero con mucho esfuerzo.
Cuando cumplió dos meses, lo llevamos nuevamente con el doctor. Y esta vez la báscula registró 6, 500 kilogramos y midió 58 centímetros. Con un poco de temor volteé a ver a ambos doctores. Ella hizo un gesto de desapruebo y él al principio sonrió, después me felicitó por la calidad y cantidad de leche que estoy produciendo y después me ordenó que tenía que comenzar a darle de comer cada 4 horas, pero que, a los 4 meses debía aguantar 6 horas, pues estaba en riesgo de padecer obesidad en edad adulta.
Al salir de ahí, mostré mi completo desacuerdo. Le dije a mi esposo que de acuerdo con las pláticas a las que he asistido y lo que he leído, no me parecía correcto ponerle horario porque sólo se alimentaba de pecho, pero él insistió en respetar las indicaciones médicas, por el bien de nuestro bebé, y así lo hicimos hasta la semana pasada, que lo llevé a otro pediatra y me recomendó pecho exclusivo a libre demanda. Me confirmó lo que yo ya sabía, que la lactancia materna no está relacionada con sobrepeso ni obesidad, que, al contrario, mi hijo es y será un niño fuerte y sano.
Así que mamás, ojo por favor. Muchas veces por la inexperiencia creemos todo lo que nos dicen los doctores, y no quiere decir que estén mal, simplemente que hay algunos con ideas muy cerradas y se dejan influenciar, como en este caso, por doctores en nutrición que están peleados con que los bebés pesen un poco más de lo que marca la tabla de la percentil, pero no saben que cuando un bebé se alimenta con leche materna no requiere dietas ni control en sus tomas.


 Artículos relacionados con el tema:
 En la literatura científica se reconoce que la lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses de vida constituye un buen antecedente en la prevención de   la obesidad en etapas posteriores de la vida, ya que el niño lactado al pecho controla   mejor la cantidad o volumen de su ingesta. Como la saciedad no depende   solamente del volumen ingerido sino también del tipo y composición del alimento, los mecanismos de saciedad en la lactancia natural están asociados en gran   medida con el contenido de grasa de esta. El niño alimentado al pecho realiza más   actividad física que el alimentado con leches artificiales, trabaja más, emplea más   tiempo en una participación activa en su alimentación y permanece más tiempo   despierto, desarrolla rápidamente la capacidad de integrar movimientos finos, agudeza visual y llega a diferenciar con mayor precocidad los colores que los no amamantados . 
Los estudios estadísticos han mostrado que la lactancia materna protege más que la artificial contra la obesidad en la edad adulta. Un laboratorio español ha descubierto al responsable: la leptina, una proteína de la leche materna.
factores de crecimiento (EGF, IGF-1,   FGF, HGF, TGF-α) que inducen  una maduración más rápida y adecuada de las células intestinales. Estos factores de crecimiento inhiben la diferenciación de las células adiposas.  Se ha detectado leptina, en la leche humana, esta hormona modula el  apetito y los patrones anabólicos exagerados. La leche materna tiene niveles estables de colesterol, independientemente de la dieta. Las fórmulas tienen predominantemente ácidos grasos no saturados y nada o casi nada decolesterol. Los niveles de colesterol y LDL son mayores en niños alimentados exclusivamente al seno materno e inducen el desarrollo de procesos enzimáticos que a largo plazo los protegerá de hiperlipidemias y cardiopatía isquémica.  Fuente: http://www.aprolam.com/CongresoInt/9%20Obesidad%20y%20lactancia.pdf
La leche humana tienen

lunes, 1 de agosto de 2011

¿¿Lactar yo??

http://criandocreando.com/blog/
Siempre que pensaba en tener un bebé imaginaba cómo lo iba a vestir, cómo iba a decorar su recámara, qué nombre le pondría o cómo lo iba a educar, incluso pensaba en qué hospital iba a dar a luz o qué doctor quería que recibiera a mi bebé, pero nunca me pregunté si lo amamantaría o no, pues mi respuesta era sencilla: no.

Hace tres años me sometí a una cirugía estética de busto, por lo que, aunado al miedo que sentía y a todas las experiencias que escuchaba, decidí que nunca iba a dar pecho. "Suficiente dolor me había costado mi cirugía como para arruinar mis senos" (bendita ignorancia).

Pocos meses antes de embarazarme y sin siquiera planearlo, mi esposo y yo decidimos ir a una platica para padres primerizos, y dentro del programa se incluía una plática sobre lactancia. Tras escuchar durante una hora a la ponente, le dije a mi esposo "pues si me sale leche, igual y sí le doy", pero sin estar convencida del todo.

Nueve días antes de que naciera mi hijo, nacieron los hijos de mi hermana, niño y niña. Los cuates nacieron en el mismo hospital en donde nacería Rodrigo, por lo que preste atención a cada detalle. A partir de ese momento veía a mi hermana como la mamá con experiencia, le preguntaba todo. ¿Qué se siente? ¿te dolió la cesárea? ¿cómo te sientes? ¿qué sientes al ver a tus bebés? ¿duele al dar pecho? y ella me explicó que el día que nacieron, una asesora de lactancia pasó a su habitación a explicarle cómo debía colocarse a los bebés, y me dijo que realmente era una labor sencilla y hermosa.

El día que nació Rodrigo no pude verlo, sólo unos minutos antes de que se lo llevaran a pesar y tomar medidas. Cuando me pasaron a mi habitación, me avisaron que no me llevarían a mi bebé en el tiempo que indicaron debido a que había tragado mucho líquido al nacer y tenían que esperar a que recuperara la frecuencia respiratoria. Dieron las 6 de la tarde y yo seguía esperándolo, ansiosa por verlo, abrazarlo y.... darle pecho. Sí, automáticamente surgió en mí un instinto "amamantador".

Llegó la noche y me avisaron que no vería a mi hijo hasta el día siguiente, pues tenía un casco de oxigeno para ayudarle a evaporar el líquido que había tragado, y que, además, por lo mismo lo habían alimentado por sonda.

Al día siguiente, en cuanto lo llevaron a mi habitación, después de abrazarlo y darle un beso, me lo pegué al pecho, con la grata sorpresa de que no le costó nada de trabajo, la succión fue inmediata. Mientras me bajaba la leche, el doctor me recomendó complementar con fórmula, y lo hice durante 4 días, pues para entonces mi producción de leche era suficiente para alimentar a mi bebé, quien pesó 3,890 al nacer.

A las tres semanas y ya establecida la lactancia exclusiva, fuimos al doctor, y, para mi sorpresa, Rodrigo no bajó de pesó como le sucede a la mayoría de los bebés, él subió 120 gramos. En ese momento fue cuando comprobé que no hay mejor alimento para los bebés que la leche materna y, desde entonces, me he dedicado a amamantarlo.

Cuando regresé al trabajo, muchos me dijeron lo complicado que sería continuar lactando e, incluso, me sugirieron una lactancia mixta, pero me rehusé a ello y me puse como meta continuar con la lactancia exclusiva hasta los 6 meses, aún estando en la oficina.

Hasta hoy he logrado continuar lactando. Extraigo la leche en la oficina con un tiraleches eléctrico, se lo dejo a su nana para que se la de al día siguiente y por las tardes y noches lo amamanto, lo cual ha ayudado a continuar con la lactancia y a que mi hijo esté fuerte, feliz, sano y hoy, a sus 2 meses y medio, pese 6, 500 kilogramos.

martes, 26 de julio de 2011

Nada como amamantar

Nadie ha dicho que tener un bebé sea tarea sencilla. Por más enamorada y emocionada que estoy con mi gordo, no puedo dejar de reconocer que el cansancio en ocasiones se apodera de mí y me gustaría tomarme unos días de vacaciones, pero más tardo en planearlo en mi cabeza que en desanimarme y caer en cuenta que por más cansada que esté no puedo separarme de mi hijo.

Al terminar mi periodo de incapacidad, decidí regresar a trabajar y mover los horarios para poder pasar más tiempo con él. Hoy, después de mes y medio de haber regresado, puedo decir que fue un gran acierto, pero, por otro lado, un gran sacrificio, ya que eso de la levantada temprano no es lo mío, menos cuando tengo que despertarme dos veces durante la madrugada.

Hace no mucho aprendí a darle pecho acostada, pero me quedaba la cosquillita de cuánto comía, ya que pronto nos quedábamos los dos dormidos, pero me rehusaba a regresar a la mecedora, y, grave error, hoy pago las consecuencias.

Resulta que para no levantarme, despertarme del todo y enfrentarme al frío, decidí amamantar a Rodrigo sentada en mi cama, e, incluso, en ocasiones semi acostada, sin prestar mucha atención a la posición. Tras una semana de hacer lo mismo, comencé con un ardor terrible en uno de mis pezones y sumado a que en ocasiones el gordo juguetea con él, éste fue en aumento, por lo que decidí darme un "día de descanso".

El lunes, al regresar del trabajo, no le di pecho a mi hijo, me extraje la leche y se la di en biberón, lo cual no me hizo sentir nada bien, pero sabía que era necesario para recuperarme pronto. A él tampoco le encantó la idea, ya que no podía conciliar el sueño tan fácilmente, pero cuando de plano los dos odiamos el biberón fue en la noche.

Salimos un rato en la tarde, y cuando veníamos de regreso, Rodrigo despertó con hambre y comenzó a llorar inconsolablemente. Hasta hoy, no he encontrado cosa que más me angustie que escuchar a mi hijo llorar mientras voy manejando, así que manejé lo más rápido que pude, le llamé a mi esposo para que fuera sacando del refrigerador uno de los biberones con leche materna para ahorrar tiempo y poder calentarlo rápido.

Al abrir la puerta, le entregué a mi esposo al bebé y corrí a la cocina a calentar el biberón, pero antes de llegar a la estufa, mientras lo agitaba, del desespero hice el movimiento muy rápido y el bote cayó al suelo, derramando 4 onzas de leche, lo cual me puso peor aún. Por fortuna, tengo una reserva de leche para cuando estoy en el trabajo, por lo que pude sacar otra botella, calentarla y alimentar a mi gordo.

Moraleja: Alimentar a los bebés con biberón es mucho más complicado. Aún cuando sigue siendo mi leche, el calentarla, esterilizar los biberones y lavarlos es un proceso muy engorroso. No hay como amamantar a los pequeños.

Consejos de colocación para evitar lesiones en los pezones:
a) Acomódate de forma que tu espalda este bien apoyada y revisa que tus hombros estén relajados.

b) Coloca almohadas que sostengan tu brazo cuando cargues al bebé para colocarlo al pecho.

c) Estimula tu pezón como si le dieras cuerda, y extrae un poco de calostro, esto estimula la producción.

d) La mejor posición de tu bebé es que este de frente a la areola y pezón, con su estomago frente al tuyo, "panza con panza".

e) Sostén a tu bebé con un brazo, así el otro va a tomar tu pecho con los cuatro dedos debajo de la areola y el pulgar hacia arriba en forma de "C".

f) Alinea los labios del bebé a tu pecho, cosquillea sus labios con tu pezón para que al buscarlo abra la boca como de bostezo.

g) Cuando su boca esté abierta, empújalo hacia tu pecho para que se prenda correctamente tomando el pezón y la mayor parte de areola posible. Esto evita que se agrieten los pezones por mala colocación.

h) La nariz y barbilla deben tocar el pecho, y los labios inferior y superior quedar vertidos hacia fuera.

i) Si la succión del bebé te lastima, despégalo cuando no este succionando. Inserta con suavidad uno de tus dedos por la comisura de la boca para liberar el vació formado por la succión. Así evitaras que tu pezón se lastime.

Si ya tienes alguna lesión, lo mejor será lubricar la zona con lanolina pura, mantener secos los pezones, y, en la medida de lo posible, evitar que el bebé succione de ese pecho, extrayendo la leche para que la tome en biberón, sólo mientras se regenera la pie.

sábado, 23 de julio de 2011

Bienvenida a la lactancia

Como seguramente a muchas de ustedes les sucedió, desde le momento en que me convertí en madre comenzaron a interesarme temas que antes jamás me llamaron la atención, como la lactancia.

Me surgieron muchas dudas y miedos, por lo que poco antes de que naciera mi hijo me di a la tarea de investigar en la red sobre el tema, pero existe una gran cantidad de páginas con información errónea, sin sustento y que difunde muchos mitos, lo cual ocasionó que, de antemano, me predispusiera a no alimentar a mi bebé con leche materna, pero, afortunadamente, cuando Rodrigo nació, las enfermeras del hospital me invitaron a una clase de lactancia el mismo día en que sería dada de alta.

Como mi parto fue por cesárea y durante el embarazo nunca tuve señales de que estuviera produciendo leche, pensé que simplemente, aunque quisiera, el amamantar sería algo imposible para mí, por lo que decidí acudir a la sesión para aclarar mis dudas.

Afortunadamente, en cuanto me pegué al pecho a Rodrigo, él comenzó a succionar perfectamente, y con la ayuda de Rocío, la asesora de lactancia de Médica Sur (si deseas sus datos, te los puedo dar), me sumé al porcentaje de madres lactantes en México.

A partir de ese momento, comencé a experimentar los grandes beneficios de la lactancia materna, tanto para mi hijo como para mí, por lo que decidí crear este blog para compartir con ustedes algunos artículos que les ayudarán a facilitar su labor de lactancia y aclarar dudas.